ROMANCE OFFICE ¿moda pasajera?

Últimamente hay muchos libros de romance que podrían clasificarse bajo este «nuevo género» de invención ocasional mía —porque en realidad ese género como tal no existe—. Una pena, pues a mi modo de ver especializar los géneros hace que el lector sepa muy bien hacia dónde dirigirse si sabe lo que quiere leer.

¿Cuál es la razón por la cual hay tanto auge en estos libros? Según mi opinión hay 2 causas:

– La realidad es que hay mucha gente que se enamora en el trabajo. Eso es normal por la cantidad de horas que nos pasamos allí. No es nada raro ni extraño. Pasa también en el colegio, en la universidad… hay un filón y es normal que se quiera explotar.

– El morbo que le pueden añadir. La cantidad de libros tipo jefe-secretaria que he visto son tales que se ha convertido ya en uno de los clichés más usados en este género. Es el morbo de las relaciones prohibidas y secretas.

No os voy a engañar, no soy una gran fan de este cliché. Quizás es debido a mi formación de jurista que siempre ve con malos ojos las relaciones sexuales de subordinados por la cantidad de acoso/abuso que todavía sigue existiendo. No digo que esto los fomente ni que tenga que ser así, estoy segura de que hay muchos casos reales de gente que ha encontrado el amor de esta manera y dentro de una relación perfectamente sana. Escribamos sobre relaciones sanas en romántica, por favor. Y si escribimos sobre otras que no lo son, no las romanticemos.

Sí que hay, sin embargo, una tendencia dentro de este cliché, que rechazo: ÉL, jefe guapo, rico, estirado. ELLA, secretaria, torpe y mona.

La figura de la secretaria suele estar muy desfasado, tanto en sus funciones como en la forma de tratarlas. ¡Las secretarias son profesionales muy válidos! No son el último mono de la empresa y ni mucho menos alguien a quién pedirle el café. ¡Valoremos a las secretarias, por favor!

Por otro lado, la figura del jefe arquetípica es surrealista. El señor Grey cuando lo lees en un libro hace gracia, cuando lo lees en tropecientos, cansa. Y siempre son hombres. ¿Es que tu jefe no puede ser una mujer? ¿Por qué no hay inversión de roles? ¿Y los secretarios? ¿Dónde están?

Por suerte, el romance office no se limita a estos clichés sino que amplía sus áreas, encontrándonos con una variedad muy grande de libros y de relaciones. Últimamente los ejemplos que yo he leído y que me han gustado han sido Cariño, cuánto te odio de Sally Thorne o Loca por las compras de Sophie Kinsella.

Hay multitud de ellos más actuales y sospecho que seguirán siendo más. Así que no creo que sea una moda pasajera, el romance office ha llegado para quedarse. Y creo que llama mucho la atención, es actual, dinámico, puedes jugar mucho con sus posibilidades y te permite una forma fácil y natural de hacer interactuar a los protagonistas, crear espacios fijos de ambientación y secundarios que pueden dar mucho juego. El diario de Britget Jones es un gran ejemplo de romance office —al principio, con Daniel su jefe— muy bien llevado, un cliché sano con su gracia—.

Yo misma, la verdad es que no siendo consciente, tengo una serie que podría clasificarse como tal, aunque lo cierto es que a mi modo de ver es Chick-lit más que romance (pero de eso hablaremos mejor en otro post). La serie de Líos legales está basada en romances entre abogados, así que entraría dentro del romance office. Eso sí, ¡nada de cliché jefe-secretaria! 😂

¿Qué opinais de los romance office? ¿Y de estos clichés? ¿Habéis leído alguno?

Nos leemos.

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