TradWifes

Cuando era pequeña, una vez al año acudía a la típica revisión dermatológica.

Lo recuerdo con claridad porque fui durante muchos años, y porque la doctora en cuestión tenía un punto extravagante; su consulta estaba en su piso de la calle Muntaner, en Barcelona, y todavía conservo en la memoria lo recargado de su decoración, la mezcla de estilos renacentista y barroco, las cientos de figuritas de porcelana y de cristal, y los cuadros que decoraban las paredes tapizadas a conjunto con las cortinas de terciopelo verdes.

Ella era baja, ancha, con una voz de tono elevado y chillona, que hacía eco por todo el edificio, muy rubia con el pelo liso largo hasta la cintura y un flequillo recto que supongo debía de estar de moda. Siempre iba maquillada con un colorete demasiado subido y los labios de color rosa. A mí me encantaba porque era mi ideal, la forma en la que maquillaba a mis propias muñecas.

Cuando crecí, me di cuenta de que no era tan favorecedor como pensaba entonces.

Esa doctora era una eminencia, detrás de su aspecto poco común y de su personalidad extrovertida se escondía una mente brillante y una médico excelente, cosa que me asombraba todavía más y me parecía toda una declaración de principios sobre que no hay que juzgar nunca el aspecto de alguien por su profesionalidad.

Un día nos enteramos de que había conocido un hombre, se había casado con él, había cerrado la consulta y se había ido a vivir con él en un pueblo cuyo nombre no recuerdo. Había dejado su profesión, decía que era feliz llevando botas de montaña y acompañando a su marido al campo —era ingeniero agrónomo—.

Mi yo adolescente de 17 años dijo enseguida que iba a durar dos telediarios, porque no llegaba a comprender que alguien tan inteligente, con una profesión y una carrera lo dejaste todo por un hombre. No me cabía en la cabeza, y de hecho hoy en día sigue costándome de aceptar. Muy de tanto en cuando me pregunto si seguirá allí o se habrá marchado a otra ciudad y volverá a ejercer de dermatóloga, y en secreto deseo que sea eso último.

No porque no deseo que sea feliz, sino porque me cuesta demasiado aceptar que la felicidad suprema esté supeditada a casarse con alguien. Es tan… ¡siglo pasado!

¿Y por qué? Porque ella había renunciado a todo por lo que las mujeres llevan luchando durante años, por tener independencia económica, por poder realizarse profesionalmente, por no depender de un hombre.

Infeliz de mí, me doy cuenta ahora de que existen muchas más mujeres como la doctora de lo que en un principio creía, y más jóvenes que ella. Porque, aceptémoslo, en la generación de mis padres poca gente tenía la oportunidad de labrarse una profesión, de estudiar en la universidad. Las mujeres que se divorcian y que tienen más de 40@ y que tienen que volver al mercado laboral son muchas más de las que deberían.

Pero ahora, cuando las mujeres no deberíamos tener que elegir entre tener una profesión o una família —cosa que por desgracia, sigue siendo MUY difícil—, hoy, todavía hay mujeres que lo escogen. Incluso hay un movimiento en Estados Unidos y en Inglaterra llamado TradWifes que reclama sus derechos de poder elegir ese tipo de vida. Personalmente sigue asombrándome tal reclamo, ya que no se les niega su derecho, pues es lo único que durante siglos ha podido hacer la mujer. Más bien es una declaración de principios medievales, y sí, no hay más nombre que ese para aquellos que claman que la mujer debe de estar al servicio de su marido.

Tampoco conozco a nadie de menos de 30@ que con un solo sueldo pueda mantener a toda una familia. Y quizás alguna mujer viendo su insatisfactoria vida en esos tiempos que corren, mire hacia atrás y piense «mi madre no tenía una situación tan precaria» porque es fácil caer en la nostálgia. Claro, pero quizás tu madre no tuvo opción, querida.

No soy quién para juzgar a la gente sobre lo que tiene que hacer con su vida, pese a que lo hice en su momento, y sí, se me cayó un mito porque era para mí un referente de mujer independiente, triunfadora, y en realidad pensándolo bien no es extraño. Si en mi generación ya crecimos con el ideal de encontrar al príncipe azul, con todos los cuentos de Disney —ahora creo que son mucho más inclusivos en este tema—, esa idea subliminal y no tanto de que hay que casarse para ser feliz, en la generación de mis padres tuvo que calar mucho más hondo.

No creo que esa doctora sepa nunca cuánta decepción supuso para mí su decisión de vida, ni tampoco se imaginará que me acuerdo de ella ni que es objeto de una de mis reflexiones, pero espero que al menos se hubiese sentido orgullosa de saber que siempre la voy a recordar como una de las mejores profesionales que he conocido.

¿Qué opináis de este movimiento?

A mí me recuerda mucho a esa serie, Mujeres desesperadas, y sonrío porque quién la haya visto sabrá encontrar la analogía 😉

Nos leemos ❤

Cuestión de tallas

De adolescente, siempre pensé que el paradigma de la perfección, a lo que aspiraba, mi gran meta y mis grandes cambios sucederían cuando llegase a la talla 38.

Puede parecer ridículo, lo sé, pero era esa época en la que la industria de la moda lanzaba mensajes constantes de que solo llegaríamos a ser felices cuando fuésemos perfectas y delgadas. Y ¡sorpresa! Algunas nos lo creímos. Lo digo en serio, algunas nos lo creímos a pies juntillas y lo convertimos en ese propósito de Año Nuevo que cada año se va repitiendo, en la excusa de cómo es que el chico más guapo del colegio no se fija en mi alegando ese «claro, no tengo una 38». La justificación al hecho de que no nos sintésemos realizadas.

Sucedió algo mágico cuando entré en la universidad, y fue que de un día para otro, con dieta y deporte, —estaba de moda apuntarse al gym y yo lo hice—, llegué a la 38. Mentira, llegué a la 36 y… no me gustó. En serio, me miraba en el espejo y no me gustaba la figura demasiado anodina que tenía delante. Agrego que también me quedé sin pechos —porque sorpresa, si adelgazas es lo primero que pierdes, pero claro, no te cuentan que la mayoría de modelos de VS los tienen operados— y más plana que una tabla de planchar. También sin excusas de mis fracasos personales, y allí me di cuenta de que el problema no era mi talla, sino mi actitud.

Actuaba con complejo, y la gente lo notaba. Ése era el problema. Crecí, maduré, me compré pantalones de marcas que ni siquiera tenían ese tallaje y me olvidé de la obsesión de la 38.

Me vino a la mente el otro día que pasé por el Zara y vi el modelo de pantalones que es mi favorito —el Mum’s jeans, que en realidad debería llamarse Jennifer Aniston Jeans porque es la reina de cómo llevarlos en Friends—.

Pasó algo curioso, y es que cogí la 38 y la 40 dudando en cuál era la mía, y al probármelos, decidí coger las 2 —una de cada color—.

Porque la 38 me sentaba bien, pero la 40 siendo más ancho era más cómodo y le daba un estilo desenfadado y moderno que me chifló. Eso siendo adolescente habría sido impensable, me habría lanzado a la 38 sin pensármelo.

Así es la vida, no importa qué talla uses ni cómo la lleves, sino tu actitud ante ella. Así que no, no es cuestión de tallas, es cuestión de agallas.

¡Feliz domingo!

Cómo organizarte para escribir una novela romántica

Antes de empezar, voy a advertiros que tal y como yo lo hago, se clasifica como escritor mapa. Eso sí, hay cosas nuevas que surgen a medida que vas creando, y que es inevitable hacer cambios. ¿Eso quiere decir que seas brújula?

No, porque cuando surgen los cambios, se tienen en cuenta y se planifica el resto de la novela incluyéndolos.

Dicho esto ¡empecemos!

Yo soy extremadamente organizada. Hago hasta la libreta del libro que voy a escribir y allí anoto TODOS los detalles de mi libro. Esto para mí tiene muchas ventajas:

1. Cuando no me acuerdo de algo (el apellido de fulanita, si tiene los ojos verdes o moteados o rasgados o el año de su nacimiento) abro la libreta y ahí está 🙂

2. Aprovecho los momentos de creatividad extrema para la trama.

3. Busco la información que necesitaré y la anoto, pudiendo tener una idea nítida de los paisajes, detalles y otras cosas que puedo usar.

A mí esto me va genial porque tengo poco tiempo para escribir (una o dos horas al día a lo sumo) y a veces me tiro semanas sin hacerlo. Haciendo esto me aseguro de no perder nada.

Como dije en el post de Mini guía para escribir una novela romántica, para mí los personajes son la esencia de la novela y pongo mucho énfasis en ellos, así que les hago una radiografía completa y descubro su personalidad antes incluso de crear la trama entera.

Os dejo algunos rasgos esenciales que yo tengo en cuenta a la hora de crearlos. No olvidéis que ellos deben ser de carne y hueso, como cualquier persona.

Antes de empezar la novela, en la libreta apunto cuántos capítulos va a tener según la extensión aproximada de cada uno de ellos, y qué ocurrirá. Por ejemplo:

1. Capítulo uno: Habitación de hotel en Roma. Nancy se levanta y ve que su novio Jared no está (raro, están de luna de miel). Abre la puerta de la habitación para ver si hay alguien a quién pueda pedir otra toalla y lo pilla in fraganti besando a una desconocida. (Nancy es introvertida, se calla las cosas y las pasa por dentro así que no monta en cólera, solo hace mas maletas ignorando las explicaciones de su novio y vuelve a casa).

Y así con todos los capítulos. Como he dicho, a lo largo del libro pueden cambiar cosas, puede ocurrir que se te aparezca la virgen y tengas una idea genial. Ok. Entonces toca rehacer la guía de los capítulos adaptando este cambio.

¿Qué logro con esto? Que haya un inicio, un nudo y un desenlace coherente, un ritmo similar en cada capítulo (que haya la misma dosis de acción como de reflexión).

Hay ciertas escenas que son clave en el libro. Que tienen que ser perfectas porque impactan, establecen el punto álgido del libro o revelan información esencial en la trama.

Esas escenas hay que tenerlas muy bien pensadas, desde el dónde suceden, pasando por el quién las realiza, cuándo (en que momento de la historia) y por qué.

DÓNDE: detallar el sitio muchas veces ayuda a la fluidez a la hora de escribir. Vas a poder hacerlo mejor en un sitio que conoces (tu habitación) en otro que no (en mi caso, la muralla china). Así que si lo hago allí, miraré fotografías, me informaré mucho acerca de como es.

QUIÉN: los protagonistas de esas escenas son clave, debes saber cómo van a reaccionar y para eso debes conocerlos en profundidad, no hacerlo sería un grave error.

CUÁNDO: el momento es clave. Avanzarse o retrasarse puede pifiar un libro (es esa sensación de que todo ocurre demasiado rápido o al contrario, que la historiq se hace eterna).

POR QUÉ: Cada escena debe ir dirigida a un propósito. ¿Por qué Nancy descubre que Jason le es infiel? Porque vuelve a casa de sus padres y allí se reencuentra con su amor adolescente. Hacer escenas de relleno solo hace que la historia se haga pesada.

Por último, recabar información.

Es importante hacerlo cuando tienes una temática especial (si por ejemplo, en el libro de Nancy ella se enfrenta a un divorcio, averigua cómo se hace para no inventarte cosas). Si todo ocurre en una ciudad, procura ambientar el libro con detalles de allí (vistas, calles, parques…).

Si es una novela histórica, la información es vital para recrear mínimamente la época en la que la sitúes (costumbres, vestidos, comida, tono al hablar).

Si es sobre un asesinato, los protocolos policíacos, si Nancy tiene una enfermedad terminal, busca los síntomas y el cuadro clínico. Cuantos más detalles, más realista se verá el libro. Yo siempre pongo como ejemplo cómo recreé el mundo del tenis en Delirium tremens; puedes aprovecharte y escribir sobre un tema que tu conozcas.

Cuando tengas listos estos 3 pasos, ¡ya estás listo para empezar a escribir!

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13 películas que me marcaron

A lo largo de mi —no muy larga, que todavía soy joven— vida, he visto muchas películas. A los diecinueve me acuerdo que me compré ese enorme y gran libro de las 1.000 películas que hay que ver antes de morir, y fui viendo las que más me apetecían.

Creo que el cine es cultura, sea cual sea la película. Que todo puede enseñarnos algo, inspirarnos. Así que aquí os dejo mis 13 películas que más me marcaron.

Casablanca

Un clásico. Merece la pena verla solo para saber de dónde viene ese «siempre nos quedará París» o «este es el inicio de una gran amistad», ambas frases metidas en la escena final.

Siete novias para siete hermanos

Un musical que lo miras de pequeña y te encanta. Luego cuando te haces mayor y feminista, y ves que literalmente raptan a siete chicas, pierde un poco de realismo y se rompe el encanto. Pero la recuerdo con cariño viéndola los domingos por la tarde.

Desayuno con diamantes

Soy de las que tiene a Audrey Hepburn en un pedestal y no se avergüenza. El cartel de la película cuelga sobre mi habitación enmarcado. Las gafas de sol, el moño, el vestido… todo es un must atemporal. Que Hollywood romantice la historia y la haga más light ya es otro tema —del que no puedo evitar hablar en Chick-lit para dummies—. God save Truman Capote.

Un tranvía llamado deseo

Coges a Vivien Leight y a Marlon Brandon en esta película donde son dos trenes a punto de colisionar y te da un infarto. Y qué guión, Dios mío. No sé a cuál de los dos quiero más.

El cartero siempre llama dos veces

Fue la escena de sexo tórrido en la cocina, lo admito. Mis ojos adolescentes en una época donde solo había un ordenador en casa y el internet era lento, se pervirtieron a base de escenografías como esa. No volví a mirarme igual la harina.

Grease

Locura total. Me aprendí las canciones de memoria, todas las chicas de la clase lo hicimos cuando descubrimos esa película diez años —o más— después de que la estrenasen. «Jodidos millenials, creen que han descubierto América» escucho a la generación anterior decir.

La dolce vita

No es la mejor de Fellini, pero sí la más icónica y la primera. Con ella descubrí lo sexy que podía ser el humo de un cigarrillo salir de unos labios pintados de rojo mate pasión, que los vestidos negros son siempre un acierto, que Guaglione de Marini y Città vuota de Mina me trasladaban a la fontana di Trevi con un dulce sabor amargo en el paladar.

Gigante

James Dean. James Dean en su eterno y único papel de rebelde sin causa. Del drama del petróleo ni me acuerdo. Pero de James Dean llorando por el amor de esa mujer —que era Elizabeth Taylor—, de eso sí que me acuerdo muy bien.

Rebecca

He ahí la causa de por qué nos enamoramos de hombres que ocultan sus sentimientos, hombres atormentados, hombres que nos hacen infelices. Hombres como Lawrence Olivier. El argumento es una jodida obra de arte. Y hacer del libro —que también lo es— la protagonista indiscutible a una mujer muerta, algo que sigue obsesionándome hoy en día.

Ben Hur

En semana santa en España, parece que las televisiones compitan para ver cuál es el canal que pone más películas Bíblicas en antena. Yo me pasé mi infancia viéndolas desde el sofá en el pueblo mientras se escuchaban los tambores de la procesión. Y me emocionaba siempre con la carrera de caballos. Lo de la procesión ya daba mucho miedo.

Tienes un email

Fue la primera comedia romántica que vi y… lo confieso, fue amor a primera vista. Supe que ella y yo estábamos hechas la una para la otra. Toda mi vida estaba anhelando encontrar una película que me hiciera sentir bien, que me emocionase, que me hiciera reír, todo en su justa medida. Sin demasiados dramas, que en la vida real ya hay demasiados.

Titanic

Fue un drama. De esos que no olvidas. Un episodio larimógeno a más no poder. Cada vez que pensaba en Jack los ojos se me llenaban de lágrimas. Mi hermana no me dejó escoger película en 3 fines de semana consecutivos —cada sábado íbamos al videoclub de nuestra calle y alquilábamos una película, una semana escogía yo y otra mi hermana—.

La vida es bella

Con esa película el horror de nazismo impactó en mi consciencia. Por eso merece estar en esta lista.

Y aquí hemos llegado. Seguro que vosotros tenéis vuestra propia lista, ¿coincidís con alguna? Nos leemos 😘

La inmortalidad del romance

A lo largo de mi vida he leído muchas quejas, críticas y otras formas de expresión despectiva acerca del género romántico, en todos los planos culturales: cine, literatura, teatro, música etc.

Y a pesar de ello, hay una realidad innegable: el romance está vivo. El romance tiene público, vende, tiene éxito y es popular. Pese a que haya voces de escépticos que digan que la gente está cansada de las historias de amor, de verlas en la televisión una y otra vez —un poco como en Moulin Rouge, cuando Nicole canta you think that people didnt have enough of silly love songs?—, el género sigue calando.

¿Por qué?

La respuesta es sencilla: porque todos queremos enamorarnos, incluso los que dicen que no.

Cuando leemos, vemos o escuchamos una historia de amor, sentimos un poco lo que sienten los protagonistas. Nos encanta vivir ese proceso de enamoramiento, sufrimos con las dificultades y nos enternecemos cuando vemos ese vivieron felices para siempre.

Porque como dice Barbra Streisand en El amor tiene dos caras, mientras esto dura «te sientes de puta madre».

Y esa es la razón por la cual cuando ponen Pretty Woman en la televisión o Love Actually en Navidad o Cuando Harry encontró a Sally el 14 de febrero son índice de audiencias, y por eso el romance es uno de los géneros más vendidos, por eso se ha adaptado tantas veces Orgullo y prejuicio. Y aquellos escépticos que reniegan de todo eso, los compadezco, porque ¿quién no quiere sentirse de puta madre?

5 libros autopublicados para este verano

Hoy traigo 5 libros de autoras autopublicadas para leer este verano que me encantaron🤩 ¡Al lío!

1// Desde mi ventana de Eleanor Rigby

Sinopsis: Mientras los residentes de la comunidad vecinal especulan sobre la orientación sexual de Óscar, el nuevo inquilino del 4º, Eli fantasea con él en secreto… o no tan en secreto. Una ventana le permite espiarlo cuando siente que la tentación es demasiado fuerte. Pese a ser cada vez más obvio que es gay, sigue sin encontrar el valor para acercarse, preocupada por si terminara irremediablemente enamorada del hombre imposible. Pero una situación comprometida, un contrato y tal vez —solo tal vez— una excusa, los acercará más de lo que nunca habría imaginado…

~Es el spin off de otro libro pero puede leerse de forma independiente. Es fresco, divertido, con un punto dramático (pequeño jajaja) típico de la autora en el momento del conflicto, con un humor discreto y unos personajes magníficos.

2// Siempre hemos sido nosotros de Patricia Bonet

Sinopsis: Marcos siempre ha sido muchas cosas, pero nunca un cobarde.
Hasta esa noche.
Huyó sin importarle lo que dejaba detrás. O eso es lo que piensa Eva. Han pasado tres años, debe volver a su casa, con su familia, con sus amigos y con ella. Él está preparado, lleva deseándolo mucho tiempo. Eva no lo está en absoluto, juró no volver a acercarse a él. El problema es que, cuando lo tiene cerca, el corazón siempre gana a la cabeza.¿Conseguirá Marcos acercarse de nuevo? ¿Conseguirá Eva mantenerse alejada?

~Hace poco que me estrené con la autora y me pareció un libro super tierno, familiar y especial. Las historias de romance de segundas oportunidades y que los protas han estado enamorados desde siempre tienen mi corazón ganado.

3// Todos mis desastres de Marta Lobo

Sinopsis: Aura se quiere enamorar.
Aura persigue el amor.
Aura no lo encuentra, pero se divierte en la búsqueda. Leo no es que no se quiera enamorar, pero…
Leo esquiva el amor.
Leo lo encuentra la noche que menos se lo espera.

Dos almas gemelas que pasan demasiado tiempo separadas siempre hallarán la forma de encontrarse. Aunque ello conlleve que Aura conozca a más desastres de los que puede tolerar y Leo descubra que no puede controlar todo en su vida. El amor es así: rápido a veces, inadecuado en algún momento y sorprendente siempre. Canciones con alma, amigas y las calles de Madrid.
Desayunos llenos de promesas, noches de magia y mucho amor, pero del bueno, del bonito y de verdad. ¿Quién no quiere enamorarse como si fuese la primera vez?

~Las historias que entrañan amistad a mi me encantan, y esta es una de ellas. La leí durante el confinamiento con una mezcla de nostalgia por la vida pasada que no sé cuándo volverá y la verdad es que me sentí muy identificada con la protagonista y sus amigas.

4// ¿Próximo destino? El amor de Adriana Rubens

Sinopsis: Lo malo de tener fama de ser un mujeriego es que nadie te toma en serio cuando dices que te has enamorado. Eso le pasa a Hugo, al que su familia le ha puesto el sobrenombre cariñoso de Hugo «Casanova», y la mujer de la que se ha enamorado el no tan cariñoso apodo de «El follador de la pradera». Aprovechándose de su encanto y su atractivo ha hecho de la seducción un arte y se ha acostumbrado a las relaciones pasajeras y esporádicas. Sin embargo, cuando por fin se da cuenta de que ha encontrado a una mujer a la que está dispuesto a jurar amor eterno, ella no lo cree. Lucía no confía en los hombres como Hugo, sabe que son capaces de todo con tal de seducir a la mujer que tienen en su objetivo: miradas incendiarias, sonrisas canallas, halagos seductores, besos de película… Todo forma parte de un plan para que caiga en sus redes. Y ella está más que dispuesta a caer, pero según sus reglas. Después de todo, Hugo tiene fama de ser espectacular en la cama y un lío con él sería divertido, pero ¿algo serio? Ni hablar. Nunca podría confiar en él…
Por mucho que diga que ella es diferente a las demás.
Por mucho que le prometa fidelidad absoluta.
Por mucho que jure que la ama.
Por mucho que él esté dispuesto a todo, incluso a perseguirla alrededor del mundo, porque cuando un hombre ama a una mujer no existen fronteras que puedan separarlo de ella.

~Este libro lo estoy empezando y me está pareciendo perfecto para leer en la piscina o en la playa, tanto por su fluidez como las risas que desde el principio se contagian.

5// Antes de que me eches de menos de Gema Samaro

Sinopsis: Laura vende casas y tiene la suerte de trabajar junto a Jano, el chico que le gusta. Además cada tanto le toca enseñar la casa de sus sueños y es más o menos feliz, a pesar de que Jano no le haga demasiado caso.
Solo cuando aparece Daniel, el tío que está dispuesto a comprar la casa de los sueños de Laura, y a ser posible con ella dentro, Jano al fin se percata de sus verdaderos sentimientos.
Daniel se supone que lo tiene todo: guapo, sexy, con talento, éxito y fama de canalla, pero le falta lo más importante. Y lo más importante, se parece demasiado a Laura.
Laura pasa de Daniel, porque no es su tipo, porque no soporta a los tíos como él, y sobre todo porque le gusta Jano.
Y más desde que es correspondida…
Claro que Daniel no piensa rendirse y se empeña tanto que Laura empieza a no saber ni por dónde le viene el viento (o mejor dicho el huracán).
Menos mal que Laura no está sola porque tiene tres amigos en los que apoyarse, aunque también tengan problemas:
Jaime lleva un año enamorado de un camarero que pasa de él.
Nerea se ha enamorado de alguien que vive en otro país.
Y Julia, después de tres divorcios, acaba de reencontrarse con un ex de la facultad.
Unos esperan y desesperan, otros encuentran el amor sin querer. Y lo de Laura a lo mejor es tan fácil como descubrir ¿quién está siempre ahí, incluso antes de que lo eche de menos?

~Me topé con este libro por casualidad, iba sin ninguna expectativa y resultó una maravilla de divertido, entretenido y lijero. Una comedia romántica sencilla para desconectar, como el verano mismo.

Pues ya tenéis lecturas veraniegas ^^ ¿Me recomendáis alguna? Nos leemos,

Ene

Winona for ever o Reinventarse

Si hay una actriz que ha sabido hacerlo, ha sido Winona Ryder. En los 90 se convirtió en una actriz de culto al aparecer en multitud de películas de Tim Burton, participó en otras películas que se han convertido en clásicos como Drácula o Inocencia interrumpida o La edad de la inocencia, y luego desapareció.

Que la pillasen robando en una tienda y con un alijo de drogad en su casa capaz de tumbar a un gigante, ayudó a su caída en desgracia. Pero resurgió como el ave fénix —menuda frase topicazo acabo de marcarme— en Stranger Things y viene pisando fuerte.

Winona es el ejemplo a seguir, mi ejemplo a seguir cuando busco tramas para mis novelas. No vale escribir siempre lo mismo. Mentira, sí vale, de hecho hay una gran cantidad de escritores que lo hacen, repiten una misma fórmula en sus libros, en uno tras otro la dinámica es la misma —y a algunos les va de lujo—.

Pero yo quiero ser la Winona de las escritoras, sorprender a cada libro y reinventarme obra tras obra. ¿Y esto cómo se hace? Aprendiendo. Leyendo. Informándose. Nuestra sociedad está en constante movimiento; igual que las tendencias de moda cambian a cada primavera, las tendencias de los lectores también. Hay que estar al día de lo que es popular, de lo que se lee, de lo que está en auge (siempre en base a tu público objetivo, o al público al que quieres dirigirte).

Hay que mejorar poco a poco, hacer cursos y formarse como escritor. En las redes hay muchos de ellos, y yo he participado en bastantes, algunos más y otros menos útiles.

Hay que leer para seguir aprendiendo nuevas técnicas, vocabulario, expresiones.

Sé que este es un post no tan «útil» hacia una información precisa sino más bien una declaración de principios que acabo de marcarme. No lo sé, en cualquier caso, como escribió Johnny Deep, Winona for ever.

PD: si no habéis visto nada suyo, hacedlo.

¿BRÚJULA O MAPA?

Como escritora, cuando te hacen una entrevista o alguna pregunta en las redes, siempre suele caer esta. ¿Eres un escritor de brújula o de mapa?

Ante tal pregunta, yo lo tengo claro: mapa. Pero ¿cuáles son las diferencias?

Mapa

Inviertes mucho tiempo trazando el argumento, los detalles de los personajes, los tempos del libro. La preparación del libro es una parte del trabajo. Una vez hecho, la escritura fluye con más rapidez.

Brújula

Tienes una idea inicial de lo que será el libro, pero a medida que lo vas desarrollando, vas conociendo a los personajes y dándoles forma, vas creando el argumento. Tardas más en «escribir» porque el proceso de invención va ligado al de creación.

Lo cierto es que no creo que nadie sea 100% uno u otro. Muchas veces yo misma he escrito libros en los que tenía claro a los personajes y quiénes eran pero el argumento surgió a posteriori, a medida que escribía, o al revés. Con el tiempo, he aprendido que si tienes un plan antes de ponerte a escribir, si maduras las ideas al final (a mí personalmente) me sale mucho mejor el libro.

También depende mucho del género que escribas. En los de misterio/thriller etc ser de brújula puede ser una idea nefasta si no tienes bien hilado el argumento. En otros como humor puede salir mucho mejor ya que de la improvisación a veces salen verdaderas maravillas.

Como he dicho, yo me considero de mapa. La verdad es que el proceso de investigación y de planificación me encanta, es allí donde doy forma a mis personajes, empiezo a conocerles, estructuro cada capítulo del libro y me genero un proyecto de lo que va a ser. Ojo, es probable que vaya cambiando, que de golpe se me ocurra un plot twist y termine siendo diferente.

¿Sois de brújula o de mapa? Nos leemos.

ROMANCE OFFICE ¿moda pasajera?

Últimamente hay muchos libros de romance que podrían clasificarse bajo este «nuevo género» de invención ocasional mía —porque en realidad ese género como tal no existe—. Una pena, pues a mi modo de ver especializar los géneros hace que el lector sepa muy bien hacia dónde dirigirse si sabe lo que quiere leer.

¿Cuál es la razón por la cual hay tanto auge en estos libros? Según mi opinión hay 2 causas:

– La realidad es que hay mucha gente que se enamora en el trabajo. Eso es normal por la cantidad de horas que nos pasamos allí. No es nada raro ni extraño. Pasa también en el colegio, en la universidad… hay un filón y es normal que se quiera explotar.

– El morbo que le pueden añadir. La cantidad de libros tipo jefe-secretaria que he visto son tales que se ha convertido ya en uno de los clichés más usados en este género. Es el morbo de las relaciones prohibidas y secretas.

No os voy a engañar, no soy una gran fan de este cliché. Quizás es debido a mi formación de jurista que siempre ve con malos ojos las relaciones sexuales de subordinados por la cantidad de acoso/abuso que todavía sigue existiendo. No digo que esto los fomente ni que tenga que ser así, estoy segura de que hay muchos casos reales de gente que ha encontrado el amor de esta manera y dentro de una relación perfectamente sana. Escribamos sobre relaciones sanas en romántica, por favor. Y si escribimos sobre otras que no lo son, no las romanticemos.

Sí que hay, sin embargo, una tendencia dentro de este cliché, que rechazo: ÉL, jefe guapo, rico, estirado. ELLA, secretaria, torpe y mona.

La figura de la secretaria suele estar muy desfasado, tanto en sus funciones como en la forma de tratarlas. ¡Las secretarias son profesionales muy válidos! No son el último mono de la empresa y ni mucho menos alguien a quién pedirle el café. ¡Valoremos a las secretarias, por favor!

Por otro lado, la figura del jefe arquetípica es surrealista. El señor Grey cuando lo lees en un libro hace gracia, cuando lo lees en tropecientos, cansa. Y siempre son hombres. ¿Es que tu jefe no puede ser una mujer? ¿Por qué no hay inversión de roles? ¿Y los secretarios? ¿Dónde están?

Por suerte, el romance office no se limita a estos clichés sino que amplía sus áreas, encontrándonos con una variedad muy grande de libros y de relaciones. Últimamente los ejemplos que yo he leído y que me han gustado han sido Cariño, cuánto te odio de Sally Thorne o Loca por las compras de Sophie Kinsella.

Hay multitud de ellos más actuales y sospecho que seguirán siendo más. Así que no creo que sea una moda pasajera, el romance office ha llegado para quedarse. Y creo que llama mucho la atención, es actual, dinámico, puedes jugar mucho con sus posibilidades y te permite una forma fácil y natural de hacer interactuar a los protagonistas, crear espacios fijos de ambientación y secundarios que pueden dar mucho juego. El diario de Britget Jones es un gran ejemplo de romance office —al principio, con Daniel su jefe— muy bien llevado, un cliché sano con su gracia—.

Yo misma, la verdad es que no siendo consciente, tengo una serie que podría clasificarse como tal, aunque lo cierto es que a mi modo de ver es Chick-lit más que romance (pero de eso hablaremos mejor en otro post). La serie de Líos legales está basada en romances entre abogados, así que entraría dentro del romance office. Eso sí, ¡nada de cliché jefe-secretaria! 😂

¿Qué opinais de los romance office? ¿Y de estos clichés? ¿Habéis leído alguno?

Nos leemos.

5 Novedades literarias de junio

Buenas gente guapa,

Este post va dedicado a 5 novedades literarias que ya han salido o van a salir en este mes. No son las únicas —obviamente— pero son las que más me llaman la atención y las que seguramente incluiré en mi lista inicial.

El mes en el que más leo es en agosto porque tengo mis quince días de vacaciones y aprovecho, por eso voy haciendo lista ^^.

Mil besos prohibidos de Sonsoles Ónega.

Su anterior libro fue muy elogiado, no me lo leí porque no me llamaba la atención. Pero este sí, así que seguramente me estrene con la autora. Y es que a mí los amores pasados que regresan, me pierden, y más si ella es abogada y hay un thriller jurídico de por medio —que espero que sea realista porque sino lo desmenuzaré y trocearé sin piedad como abogada que soy—.

Con el amor bastaba de Maximo Huerta

¿Que lo están metiendo hasta por las orejas? Sí. ¿Que tiene una campaña de márketing brutal por ser el autor quién es? También, no nos vamos a engañar. Lo meto por curiosidad, sobre todo porque me da que tiene tintes autobiográficos y esos libros suelen gustarme. Ya os contaré si su «fama» es merecida.

Agua salada de Jessica Andrews

Los análisis y recovecos de las relaciones madre-hija me parecen siempre muy interesantes. Es una autora novel, habla sobre la frustración que los jóvenes sentimos al no poder realizarnos como nos gustaría. Será que soy un poco esa joven y siento que me voy a identificar con ella un poco. Las nuevas voces hablando sobre cosas actuales son mi debilidad.

The Marriage game de Sara Desai

Está en inglés, pero no os preocupéis porque seguro que en cero coma lo traducen. ¿Por qué? Pues porque es una comedia romántica al más puro estilo hollywood con protagonistas opuestos solteros y guapos que luchan por tener una oficina y la típica familia hindú con restaurante incluida y sus secundarios hilarantes. ¿Que me lo voy a leer igual aunque suene a cliché? Evidentemente. Y no es que sea fan de ellos, pero soy de la opinión que hoy en día todo está inventado, y que la magia está en cómo cuentas la historia. A ver si esta la tiene.

Miel, nueces y cerezas de Luz Barreras

Aquí os dejo el libro de una compañera de editorial que me gusta mucho. Leí el anterior de la saga y me encantó. Espero disfrutar tanto o más con este. Salimos este mes juntas en eTerciopelo 🙂

¿Ya tenéis vuestra lista de novedades? ¿Coincidimos en algunos?